lunes, 9 de diciembre de 2013

Mermelada de frutilla y Marsala


Foto: Pilar Larralde Armas

Con la llegada del calor vienen las frutillas, asique aprovechando que tenían en la verdulería compré un kilo e hice una mermelada que hace mucho tiempo tenía ganas de hacer -para acompañar las tostadas queda de maravillas, y si es casera, muchiiiisimo mejor-. Pero no se trata de una mermelada común y silvestre, ya que lleva Marsala. Sí, sí, leyeron bien, entre sus ingredientes está el delicioso vino Marsala. Nunca antes había probado esta combinación, y al verla en este libro me pregunté ¿porqué no la hago y veo cómo es? es cierto que las frutillas han aumentado de precio, pero igualmente sale mucho más barato hacer la mermelada uno mismo, sin contar el placer que da. Asique me puse manos a la obra como se dice.

Foto: Pilar Larralde Armas


La receta es muy fácil de hacer, pero lleva dos días cómo minimo de preparación, ya que hay que dejar que maceren las frutillas con el azúcar, pero una vez realizado ese paso, la cocción es bastante rápida. El Marsala le aporta un sabor distinto a esta mermelada, absolutamente deliciosa.

Foto: Pilar Larralde Armas

Mermelada de frutilla y Marsala
(Fuente: Rachen Saunders.The Blue Chair Jam Cookbook)

880 grs. de frutillas (pesadas limpias y sin la hoja)
535 grs. de azúcar
85 grs. de jugo de limón
30 c.c. de Marsala

Día 1:
Poner las frutillas en un bowl junto con el azúcar y el jugo de limón. Mezclar bien, tapar y llevar a la heladera para macerar, de 24 a 48 horas, o hasta que las frutillas hallan desprendido todo su jugo.

Foto: Pilar Larralde Armas








Día 2 o 3:
-Poner un plato en el freezer.
-Pasar las frutillas maceradas a una olla gruesa (en una Essen funciona perfecto). Llevar a fuego medio, mezclando constantemente, hasta que el jugo empieze a hervír.

Foto: Pilar Larralde Armas
-Ir subiendo la temperatura a máximo en forma gradual, y hervír la preparación durante unos 20-30 minutos, mezclando cada unos minutos. 

Foto: Pilar Larralde Armas

-Continuar cocinando hasta que se forme una ¨espuma¨ por la superficie, adquiera un tono más oscuro, y las frutillas adquieran una textira blanda, alrededor de 25 minutos. En este momento, agregar el Marsala, mezclar y cocinar por 3 a 5 minutos.
-Retirar la espuma de la superficie con una espumadera, retirar el plato del freezer que colocamos al principio, y poner una pequeña porcion de mermelada, hacer una línea en el medio con el dedo, y si la mermelada no ¨corre¨ rápidamente, es señal de que está hecha; si la consistencia es un poco líquida, cocinarla unos minutos más y hacer de nuevo la prueba para saber la consistencia.
-Poner la mermelada en frascos esterilizados y pasteurizar (todo esto si tienen pensado guardarla por muhco tiempo; como yo sabía que la iba a terminar en una semana o más, la puse en pequeñas compoteras y las guardé en la heladera, tapadas con papel film).


Foto: Pilar Larralde Armas

jueves, 31 de octubre de 2013

Palitos de anís

Foto: Pilar Larralde Armas



Tenía esta entrada pendiente de publicar hace varios meses y creo que ya es hora de compartirla. Se trata de los clásicos palitos de anís azucarados que compramos en las panaderías. Me acuerdo cuando iba a la secundaria que siempre me compraba pastillas dulces, y las compartía con mis compañeras, pero cuando las compraba de anís -uno de mis gustos preferidos- nadie, y digo nadie, quería. Será que el anís no es un gusto que a todos les agrade, pero a mí me encanta, y estos palitos son una delicia, perfectos para acompañar el mate. La masa es muy simple, con levadura y obviamente los granos de anís, lleva muy poca azúcar porque después los vamos a cubrír con un baño que cuando se seca se hace crocante.... ya se me está haciendo agua la boca con sólo pensarlo. Ojalá los prueben y que les guste, un beso!!
Foto: Pilar Larralde Armas


Foto: Pilar Larralde Armas

Palitos de anís

Para los palitos:
500 grs. de harina 000 (para panadería)
5 grs.de sal
50 grs. de azúcar
10 grs. de levadura fresca o 2 grs. de levadura seca
2 huevos
50 grs. de manteca (mantequilla) blanda)
200 c.c. de leche tibia -no caliente-
10 grs. de anís en grano (4 cucharaditas de té colmadas)

-Poner la harina en un bowl y agregar la sal; mezclar. Agregar los demás ingredientes menos el anís, mezclar y formar un bollo. Amasar durante 5 minutos. Dejar descansar en un bowl limpìo cubierto con un repasador también limpio por 15 minutos.
-Estirar la masa con las manos y esparcír sobre la superficie el anís. Volver a amasar y dejar descansar por 30 minutos en un bowl tapado con un repasador.
-Tomar porciones de la masa, enrrollarla como si fuéramos a hacer ñoquis, cortar tiras y retorcerlas. Ir colocando los palitos sobre placas rociadas con aceite en aerosol.
-Encender el horno a 1801c.
-Dejar descansar por 15 minutos.
-Hornear por 15 minutos hasta que estén dorados. Dejar enfriar y cubrír con el baño.

Para el baño de azúcar:
250 c.c. de agua
1 kgr. de azúcar común
250 grs. de azúcar impalpable/glas/lustre

-Mezclar el agua y el azúcar en una cacerola y llevar al fuego hasta que el azúcar se disuelva.
-Retirar del fuego y agregarle el azúcar impalpable revolviendo con batidor hasta que se empieze a cristalizarse el azúcar.
-Pasar los palitos de anís por el baño de azúcar, dándolos vuelta con una espumadera . Luego colocarlos sobre rejillas o bandejas perforadas hasta que se seque el baño.


Nota: A medida que se enfría el baño se puede agregar un poco de agua caliente.

sábado, 14 de septiembre de 2013

(espectacular) Budín húmedo de limón, con receta de Mauricio Asta

Foto: Pilar Larralde Armas


 ¡Hola a todos! ¿Cómo están tanto tiempo? Hace un montón que no escribía en el blog, casi dos meses!. Nunca pasé tanto tiempo sin actulizar el blog,  -ni siquiera he entrado para leer los blogs de mis ¨compañeras blogeras- y la de verdad que las extrañaba! Pero ahora vuelvo con todo! jejje. Desde que empecé con La Fiesta del Té hace tres años que no me tomaba vacaciones del blog y la verdad que me ha venido muy bien este descanso, ando con varias ideas para darle un ¨aire nuevo¨ al blog. Tengo ganas de hacer más panes de distintos sabores, mermeladas, más recetas saladas (sin olvidar que La Fiesta del Té es un blog mayormente de pastelería)... otras recetas de las que normalmente publico en en el blog, pero mejor no adelanto mucho, porque siempre me pasa que cuando hablo mucho de algo después no me dan ganas de hacerlo... cosas de la vida!jaj
Por lo pronto publico una receta de budín de limón, pero no se trata de cualquier budín de limón sino que la receta es del gran Mauricio Asta, y es una delicia total!, con decirles que desde que me compré el libro hace ya un par de meses, hice solamente una receta (éste budín), pero ya la hice dos veces y si ustedes la hacen también se darán cuenta porqué. Se trata de un budín de limón pero no cualquiera, lleva mucha ralladura de limón (de 6!!!) y al sacarlo del horno se baña con un almíbar también de limón, como se darán cuenta tiene mucho sabor, bien acentuado, pero no resulta para nada ácido de más, sino que es una combinación entre lo dulce del almíbar y lo ácido del limón, absolutamente espectacular!!!


Budín húmedo de limón
(Fuente: Mauricio Asta. Mi pastelería. Editorial Atlántida)

rinde 1 budín bien grande o dos pequeños

Para el budín:
225 grs. de manteca (mantequilla) a temperatura ambiente
550 grs. de azúcar
5 huevos, a temperatura ambiente
1 cucharadita de extracto de vainilla
ralladura de 6 limones tamaño ¨normal¨, si son muy grandes utilicen 4
400 grs. de harina 0000 (para pastelería)
1/2 cucharadita de polvo para hornear (royal)
1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio
1 cucharadita de sal
180 c.c. de leche
70 c.c. de juego de limón

Para el almíbar:
250 c.c. de jugo de limón
250 grs. de azúcar

-Encender el horno a 180ºc.
-Enmantecar y enharinar una budinera grandes o dos pequeñas. Reservar.
-Batír la manteca junto con el azúcar hasta formar una crema. Ir agregando los huevos de a poco, sin dejar de batír.
-Perfumar con el extracto de vainilla y la ralladura de limón, y mezclar.
-Incorporar los ingredientes secos tamizados, alternando con la leche y el jugo de limón, mezclando bien entre cada adición.
-Verter la preparación (resultará bastante líquida, pero está bien así, es como tiene que quedar) en el o los moldes y llevar al horno. Si hacés un budín grande, va a tardar 1 hora y media aproximadamente en cocinarse, si son dos budines pequeños, 40 minutos aproximadamente. Cuando al introducír un palillo en el centro de la preparación éste salga limpio, es que ya está cocido. Retirar el o los moldes , despegar los costados con la ayuda de un cuchillo y bañar con el almíbar frío* inmediatamente después de retirar el o los budines del horno.

*Llevar al fuego el jugo de limón y el azúcar en una cacerola hasta que llegue a hervír. Luego dejarlo enfriar para poder utilizarlo. Realizarlo mientras está el budín en el horno.

lunes, 22 de julio de 2013

Torta Brownie y una noticia muy especial!

Foto: Pilar Larralde Armas

La entrada de hoy iba a ser un poco diferente, pero es que hoy el mediodia recibí una noticia hermosa y estuve todo el día medio alborotada y emocionada. Es que nació mi primera sobrinita, Betania, la hija de mi hermana melliza. En la familia estábamos un poco nerviosos porque se atrasó una semana en nacer, se ve que estaba lo más cómoda en la panzita de su mamá. Es una beba hermosa, preciosa, la primer nieta de mis papás asique se imaginarán cómo estarán todos....
Asique con esta emoción que tengo escribo esta entrada. Esta torta la hice el sábado para el Día del Amigo. Todos los años hago algo dulce -cómo no!!-, de chocolate, y este año se me ocurrió hacer una torta brownie, que hacía años que no hacía una. La receta la saqué de una de las revista de Maru; los que la conocen saben que sus tortas son espectularesssss, y ésta no es la la excepción. Tiene una capa de brownie, una de dulce de leche, otra de mousse de chocolate, y por último, decorada con merengue italiano y unos hilos de chocolate. Una auténtica bomba. Riquísima.
Ojalá que la prueben!


Torta Brownie
(Fuente: Revista Maru, por Maru Botana.Número 38, abril 2013)


Para el brownie:
75 grs. de manteca (mantequilla)
150 grs. de chocolate amargo
3 huevos
135 grs. de azúcar
40 grs. de harina 0000/para pastelería


-Encender el horno a 1801c.
-Enmantecar y enharinar un molde redondo de 26 cm. de diámetro. Reservar.
-Derreetír el chocolate y la manteca (mantequilla) a baño María. Reservar.
-Batír el azúcar con los huevos con la ayuda de la batidora eléctrica hasta conseguír un punto letra.
-Cuando el chocolate esté tibio, incorporarlo al batido de huevos, mezclando suavemente con movimientos envolventes. Por último, agregar la harina, mezclando suavemente para incorporar todo.
-Verter la preparación en el molde y cocinar en el horno por 25 minutos aproximadamente (nos damos cuenta cuando al tocar suavemente la superficie del brownie, éste se agrieta, y al insertar un palillo en el centro sale limpio -hay que tener mucho cuidado de que no se sobrecocine sino va a parecer más una torta que un brownie-).
-Desmoldar cuando esté tibio.

Para la mousse de chocolate:
240 grs. de chocolate amargo
90 grs. de manteca (mantequilla)
4 yemas
4 claras
40 grs. de azúcar
120 grs. de crema de leche

-Batír la crema de leche a medio punto y reservar en la heladera.
-Derretír el chocolate junto con la manteca (mantequilla), retirar del fuego y en caliente incorporar las yemas de a una, revolviendo en forma enérgica para integrarlas.
-Dejar entibiar e incorporar la crema batida a medio punto. Reservar.
-Aparte, batír las claras con una pizca de sal y cuando empiezen a espumar, ir incorporando en forma de lluvia y gradualmente el azúcar.
-Incorporar las claras batidas junto con el azúcar -en tres veces- a la preparación de chocolate, mezclando enérgicamente la primera vez, y después al integrar el resto de claras, ahí sí con movimientos envolventes hasta integrar bien. Reservar en la heladera por 1 hora hasta que la mousse ¨tome cuerpo¨.

Para el merengue italiano:
6 claras de huevo
360 grs. de azúcar
150 c.c. de agua

-Hacer un almíbar con el azúcar y el agua, hasta llegar a 118ºc o punto de bolita blanda: ésto es cuando introducimos un chorrito de almíbar en un vaso con agua, tomamos con las manos el almíbar y podemos formar una bolita, hay que tener cuidado de que no tome color-.
-Cuando esté por llegar el punto del almíbar, comenzar a batir las claras con una pizca de sal hasta que espumen bien, e ir incorporando en forma de hilo y gradualmente el almíbar, sin nunca dejar de batir, hasta que el bowl donde hacemos el merengue esté frío.

Otros:
500 grs. de dulce de leche repostero


-Pasar el brownie a la bandeja donde vamos a servír la torta.

Foto: Pilar Larralde Armas

-Poner el dulce de leche repostero encima y con la ayuda de una espátula o un cuchillo, esparcirlo bien sobre el brownie.


Foto: Pilar Larralde Armas

-Esparcír encima la mousse de chocolate.


Foto: Pilar Larralde Armas


-Por último, cubrir la torta con el merengue italiano y decorar con hilos de chocolate.


Foto: Pilar Larralde Armas
Foto: Pilar Larralde Armas




Y por último, una canción para mi sobris Betania, Lean on me (apoyarse en mí) , de Bill Withers


martes, 9 de julio de 2013

Tortas fritas para celebrar el Día de la Independencia argentina

Foto: Pilar Larralde Armas

Como lo comento en el título de esta entrada, hoy es el Día de la Independencia aquí en Argentina, estamos de fiesta, y qué mejor que celebrarlo con unas clásicas tortas fritas?? La receta la saqué de un recetario antiguo de polvo Royal y es facílisima de hacer, la hacés en un periquete y son perfectas para acompañar el mate o un rico chocolate caliente.


Tortas fritas
(Fuente: Recetarios Royal)

250 grs. de harina 0000
1 cucharadita de polvo leudante (royal)
1 cucharadita de sal
40 grs. de grasa o manteca (mantequilla) blanda
1 huevo
1/3 taza de agua fría

grasa o aceite para feír, cantidad necesária
azúcar para espolvorear, cantidad necesária

-Tamizar la harina junto con el polvo leudante y la sal sobre un bowl. Agregar la grasa o manteca, el huevo y el agua, e ir mezclando con un tenedor. Aamasar hasta formar un bollo.
-Tomar pequeñas porciones de masa y estirarlas con forma circular. Hacer un pequeño agujero en el medio de la masa con ayuda de un cuchillo.
-Ir friendo las totas fritas en aceite bien caliente (que se valla calentando a fuego mínimo hasta alcanzar la temperatura justa) y espolvorearlas con azúcar.

miércoles, 26 de junio de 2013

Pastrafola de membrillo con masa de chocolate: una versión diferente del clásico argentino


Foto: Pilar Larralde Armas

¿Cómo andan gente?? Yo más o menos, hace como una semana que tengo un resfrío terrible, estuve unos días en cama con dolores, mocos, decaimiento... y me lo pasé a puro té con miel, ni ganas de nada, por suerte anteayer me empezé a sentír mejor, ya me levanté de la cama y estuve haciendo algunas cosas, pero al principio ni ganas, con este frío terrible dan unas ganas de estar metida en la casa con la estufa prendida... Pero bueno, no vine a contarles ¨pálidas¨, extrañaba mucho el blog y publicar y eso, asique estoy acá de nuevo.
Esta receta la hice para el último Día del Padre. Mi papá es fanático de la pastafrola, entonces quise hacerle una para la comida del domingo pero la cambié un poco sólo para hacerla distinta, le puse cacao a la masa y fué todo un acierto, quedó riquísima, la combinación del membrillo con el chocolate la verdad que es buenísima y a todos nos gustó.


Foto: Pilar Larralde Armas


Pastrafola de membrillo con masa de chocolate

rinde 12 porciones aproximadamente, en una tartera de 28 cm. de diámetro


Para la masa:
200 grs. de manteca (mantequilla) a temperatura ambiente
200 grs. de azúcar 
2 huevos
225 grs. de harina 0000 (para pastelería)
75 grs. de cacao amargo
1/2 cucharadita de sal

1 cucharadita colmada de polvo de hornear

-Batír la manteca con el azúcar hasta formar una crema. Luego incorporarle poco a poco los huevos, batiendo bien entre cada adición. Por último incorporar los ingredientes secos previamente tamizados y formar un bollo de masa. Aplastarlo con las manos sobre dos hojas de papel manteca o papel film y llevarlo a la heladera por 1 hora.
-Estirar la masa y forrar una tartera desmontable de 28 cm. Cubrír con el relleno* a temperatura ambiente, y con el resto de la masa estirar y formar tiras: formar un ¨enrejado¨ sobre la tarta.
-Llevar al horno previamente precalentado a 180ºc, durante aprox. 30 minutos o hasta que la masa se note sequita.
-Retirar del horno, dejar enfriar y desmoldar sobre una fuente.

Para el relleno*:
750 grs. de dulce de membrillo
50 c.c. de coñac

-Ablandar el dulce de membrillo en una olla con la ayuda de un tenedor. Perfumar con el coñac. Enfriar y reservar.

domingo, 9 de junio de 2013

Premio al blog!!




Hace unas semanas Muriel del blog Dulce Muriel me dió este premio, que se le otorga a los blogs que tienen menos de 200 seguidores, muchas gracias Muriel por habermelo dado!!. Una de las ´condiciones¨ es que conteste las preguntas que siguen, y me parece muy divertido porque casi nunca cuento cosas mías (creo!!) asique está bueno para conocernos un poco. Las preguntas son las siguientes:


1. ¿De dónde eres? La Plata, Argentina
2. ¿Trabajas o estudias? Trabajo
3. ¿Qué tipo de música te gusta? La música ¨negra¨. Amo el soul, y mis artistas preferidos son Joss Stone, Amy Winehouse, Rufus Wainwright, John Mayer, Belle and Sebastian, Ron Sexsmith.... y la lista podría seguír hasta el infinito! me gusta mucho la música!!!
 4. ¿Cuál es tu película o serie favorita? Mi película preferida sin lugar a dudas es Cinema Paradiso, la debo habr visto mil veces (sin exagerar), aunque también agregaría Le maitre du musique. Y series favoritas actuales...me mato de risa con ¨The office¨, y hasta hace poco pasaban Lark Rise to Candleford en Europa Europa y también me gustaba mucho!
5. ¿Qué te ha llevado a crear un blog? Estaba aburrida y se me ocurrió hacer un blog para publicar las recetas que hago y que más me gustan....
6. ¿Te consideras una poti-adicta? No tengo la menor idea de qué es eso...
7. ¿Cuál es la prenda de vestir que más llevas? Jeans y remeras, de lo más normal! jaj
8. ¿Te maquillas a diario? Nunca, no me gusta.
9.  No puedes vivir sin… no sé.....
10. Si solo pudieses llevarte un producto de vacaciones, ¿Cuál sería? Jabón!!
11. Si pudieses transportarte ahora mismo a cualquier lugar del mundo, ¿Cuál sería? Noruega sin lugar a dudas!! Mi gran sueño es conocer Noruega, y también los paíes nórdicos en general, son una belleza!!



Muchas gracias Muriel por el ¨regalo¨, Saludos!!!

sábado, 25 de mayo de 2013

Chocolate campestre para celebrar el 25 de mayo

Foto: Pilar Larralde Armas

Les traigo una receta de chocolate caliente, para celebrar el 25 de mayo, día de la primera Junta aquí en Argentina. Es una versión un poquito diferente del clásico chocolate caliente porque lleva dulce de leche, la receta la saqué del envoltorio de los clásicos chocolate Águila que tenía guardado desde hace un tiempo y es delicioso, no se lo pierdan!!

Chocolate campestre

rinde para 4 tazas grandes

300 grs. de chocolate Águila para taza
500 c.c. de leche
500 c.c. de crema de leche
100 grs. de dulce de leche (2 cucharadas semi colmadas, aproximadamente)
50 grs. de azúcar molida

-En una cacerola gruesa, incorporar el chocolate cortado en trozos pequeño (o rallado, diréctamente), la leche, la crema de leche, el dulce de leche, la mitad de la crema y la mitad del azúcar; levar a ebullición a partír de un fuego bajo, revolviendo de vez en cuando, hasta que todo esté bien integrado.
-Batír el resto de la crema con el resto del azúcar hasta llegar a punto chantilly.
-Servír el chocolate en tazones y con una cuchara hacer un copete con la crema chantilly en cada tazón.

lunes, 6 de mayo de 2013

Empanada gallega

Foto: Pilar Larralde Armas



Hoy les traigo una receta espectacular, se los aseguro! Como la misma comida lo dice, se trata de una empanada gallega -una de mis comidas preferidas, por cierto- y la hice para las últimas Pascuas -sí, hace un montón ya, pero me había quedado pendiente de publicar!!. La receta la saqué del blog de Chelo, Cogollos de agua; la había encontrado hace como un año pero la quería hacer para una ocasión especial, como las Pascuas, y la verdad que valió la pena la espera. Yo siempre hago una especie de empanada gallega con atun pero viendo esta receta la verdad que que me dió un poquito de verguenza llamarla con ese nombre, porque ésta empanada sí es espectacular. A diferencia de la que tenía publicada hace un tiempo, la masa de la empanada que les comparto hoy lleva levadura, es como una especie de pan pero lleno de sabores, con vino blanco, aceite.... deliciosa! Y esta vez utilizo pescado fresco, no enlatado, lo que le da sin dudas un sabor totalmente distinto. Cuando la serví y mi familia la empezó a comer, no paraban de decirme que estaba buenísima, que era una receta para ¨guardar¨. Sólo le hice unos pequeños cambios a la receta original, para adaptarla a mi molde, aunque me sobró un poquito de masa, y quedaba medio sosa sin niguna decoración y andaba con tiempo, se me ocurrió con la masa restante hacer una especie de letras y escribír el nombre de la preparación sobre la empanada, ¿quedó bonita no?

Foto: Pilar Larralde Armas


Empanada gallega
(adapatado por mí apartír de una receta de Chelo, del blog Cogollos de agua)

Para la masa:
500 grs. de harina
3 huevos
100 ml. de vino blanco
100 ml. de aceite de oliva virgen (lo mejor es utilizar el aceite del sofrito del relleno)
25 grs. de levadura fresca
sal
1 huevo para pintar

-Mezclar la harina con la sal y luego hacer un hueco en el centro: colocar allí el resto de los ingredientes e ir uniendo. Formar un bollo y amasar durante 15 minutos aproximadamente, hasta forma run bollo liso y homogéneo, sin ¨estrías¨.
-Poner la masa en un bowl limpio y luego enharinado, tapar con un repasador y dejar leudar al doble de su volúmen.
-Retirar la masa del bowl y desgasificarla apretándola con los dedos. Dividirla en dos. Tomar una de las partes dela masa y estirarla bien (tiene que quedar fina porque después va a levar, y mucho); forrar un molde para horno previamente engrasado, con la masa. Disponer el relleno y encima el resto de la masa estirada, hacer un repulgue con los bordes (con la masa que sobra podés hacer unos pancitos de-li-cio-sos!!). Pintarla con huevo, pincharla con un tenedor y dejarla descansar 15 minutos.
-Encender el horno a 180ºc.
-Hornear durante unos 40 minutos o hasta que la masa esté bien dorada.

Para el relleno:
1.200 kgr. de pescado (si utilizás 2/3 variedades, mucho mejor)
2 cebollas grandes
1 morrón rojo
100 grs. de salsa de tomate (sin cebolla ni otro ingrediente: sólo tomate y un poquito de aceite)
aceite de oliva, c/n
sal, c/n
2 cucharaditas colmadas de pimentón
2 cucharaditas de condimento para pescado

-Poner el aceite en una olla y calentarlo.
-Agregar la cebolla picada y el morrón cortados en cubos. Salar y cocinar hasta que estén tiernos.
-Agregar los condimentos y mezclar (és este el momento para retirar el aceite necesário para la masa; el aceite habrá tomado todo el sabor del sofrito y de los condimentos)
-Incorporar el tomate y los pescados cortados en cubos; mezclar y cocinar. Rectificar sazón. Apagar el fuego y dejar enfriar antes de utilizar.

domingo, 21 de abril de 2013

Torta de chocolate ¨Bruce Bogtrotter¨/ 25 años de ¨Matilda¨, de Roald Dahl

Foto: Pilar Larralde Armas
Foto: Pilar Larralde Armas



















¨ (...) Cuando los doscientos cincuenta chicos y chicas estuvieron sentados en el salón, la Trunchbull se dirigió al estrado. No iba con ningún otro profesor. Llevaba una fusta en la mano derecha. Se plantó en el centro del estrado, con sus pantalones verdes, las piernas separadas y la fusta en la mano, mirando airadamente al mar de rostros levantados hacia ella.
-¿Qué va a pasar?- susurró Lavander.
-No lo sé -contestó Matilda, también susurrando.
Los alumnos aguardaban a ver qué iba a suceder.
-¡Bruce Bogtrotter!- vociferó de repente la Trunchbull-. ¿Dónde está Bruce Bogtrotter?
De entre los niños sentados se alzó una mano.
-¡Ven aquí -gritó la Trunchbull-. ¡Y espabílate!
Se levantó un chico de once años, alto y regordete, y se acercó contoneándose, a buen paso.
-¡Ponte allí -ordenó la Trunchbull, señalando el sitio con un dedo. El chico se quedó a un lado. Parecía nervioso. Sabía de sobra que no estaba allí para recibír un premio. Miraba a la directora con ojos extremadamente cautelosos y se fue alejando de ella poco a poco, con ligeros movimientos de los pies, como lo haría una rata de un perro que estuviera observándola desde el otro extremo de la habitación. El temor y la aprensión había vuelto su cara, regordeta y blandengue, gris. L
levaba las medas caídas sobre los tobillos.
-¡Este cretino -bramó la directora, dirigiendo la fusta hacia él como si fuera un estoque-, esta espinilla, este ántrax asqueroso, esta pústula venenosa que veis ante vosotros, no es más que un repugnante crinminal, un habitante del hampa, un miembro de la Mafia!
-¿Quién, yo? -dijo Bruce Bogtrotter, totalmente desconcertado.
-¡Un ladrón! -gritó la Trunchbull-. ¡Un timador! ¡Un pirata! ¡Un bribón! ¡Un cuartero!
-Nada de eso -dijo el chico-. Quiero decír que eso no es cierto, señora directora..
-¿Lo niegas, miserable sabandija? ¿No te declaras culpable?
-No sé qué quiere usted decír -dijo el chico, más desconcertado que nunca.
-¡Ya te diré yo lo que quiero decír, ampolla purulenta! -gritó la Trunchbull-. ¡Ayer por la mañana, durante el recreo, te deslizaste como una serpiente en la cocina y robaste un trozo de tarta de chocolate de mi bandeja del té! ¡Esa bandeja había sido preparada personalmente para mí por la cocinera! ¡Era mi desayuno! ¡y por lo que respecta a la tarta, era mía! ¡No era una tarta para niós ¿Crees, por casualidad, que me voy a comer yo la porquería que os doy a vosotros? ¡Esa tarta estaba hecha con mantequilla y crema de verdad! ¡Y él, ese bandido, ese atracador de caja de caudales, ese salteador de caminos, entró allí con los calcetines en los tobillos, la robó y se la comió!
-Yo no lo hice -exclamó el chico, palideciendo.
-¡No me mientas, Bogtrotter! -gritó la Trunchbull. ¡Te vió la cocinera! ¡Es más, te vió comiéndotela!
La Trunchbull hizo una pausa para limpiarse un poco de espuma de la boca.
Cuando volvió a hablar, su voz era repentinamente más suave, más tranquila, más amistosa, y se inclinó hacia el chico, sonriendo.
-Te gusta mi tarta especial de chocolate, ¿no, Bogtrotter? Es buena y deliciosa, ¡no?
-Muy buena -murmuró el chico, sin poderlo evitar.
-Tienes razón -dijo la Trunchbull-. Es muy buena. Por eso creo que deberías felicitar a la cocinera. Cuando un caballero come especialmente bien, felicita al ¨cheff¨. Tú no sabías eso, ¿no, Bogtrotter? Los que se mueven en el bajo mundo no se distinguen por sus buenas maneras.
El chico permanecía callado.
-¡Cocinera! -llamó la Trunchbull, volviendo la caneza hacia la puerta-. ¡Venga aquí, cocinera! ¡Bogtrotter quiere decirle lo buena que es su tarta de chocolate!
La cocinera, una mujer alta y arrugada, con aspecto de que la hubiera secado hacía tiempo en el horno, se acercó al estrado llevando puesto un sucio delantal blanco. Su entrada había sido claramente preparada con antelación por la directora.
-Vamos, Bogtrotter -bramó la Trunchbull-, dígale a la cocinera lo que piensa de su tarta de chocolate.
-Muy buena -murmuró el chico. Se notaba que empezaba a preguntarse a dónde conduciría todo aquello. Lo único que sabía seguro era que la ley prohibía que la Trunchbull le azotara con la fusta, con la que no cesaba de darse golpecitos en el muslo. Eso era un pequeño consuelo, pero no mucho, porque las reacciones de la Trunchbull eran totalente imprevisibles. Nunca se sabía lo que iba a hacer a continuación.
-Ya lo ve, cocinera -dijo sarcásticamente la Trunchbull-. A Bogtrotter le gusta su tarta. Adora su tarta. ¿Tiene usted más tarta para él?
-Ciertamente que sí -dijo la cocinera. Parecía haberse aprendido su papel de memoria.
-Entonces valla y tráigale. Y traifga un cuchillo para partirla.
La cocienra desapareció. Regresó casi al instante, tambaleándose bajo el peso de una enorme tarta redonda de chocolate en una fuente de porcelana. La tarta tenía fácilmente cuarenta y cinco centíemtros de diámetro y estaba recubierta de chocolate glaseado.


-Póngala en la mesa -dijo la Trunchbull.
En el centro del estrado había una pequeña mesa con una silla a su lado. La cocinera dejó cuidadosamente la tarta en la mesa.
-Siéntate, Bogtrotter -dijo la Trunchbull-. Siéntate ahí.
El chico se sentó con precaución a la mesa y se sentó. Contempló la gigantesca tarta.
-Ahí la tienes, Bogtrotter -dijo la Trunchbull, con voz de nuevo suave, persuasiva, incluso amable-. Es toda tuya, toda entera. Como te gustó tanto ese trozo que te comiste ayer, le ordené a la cocinera que hiciera una extraordinariamente grande solo para ti.
-Bien, muchas gracias -dijo el chico, completamente perplejo.
-Dale las gracias a la cocinera, no a mí -dijo la Trunchbull.
-Gracias, cocinera -dijo el chico.
La cocinera permanecía allí como un cordón seco, callada, implacable, desaprobadora. Parecía que tenía la boca llena de zumo de limón.
-Adelante, pues -dijo la Trunchbull -¿Por qué no cortas un buen trozo y te lo comes?
-¿Qué? ¿Ahora? -preguntó el chico, cautelosamente. Sabía que había alguna trampa en algún sitio, pero no sabía dónde-. ¿No podría llevármela a casa?
-Eso sería una descortesía -dijo la Trunchbull sonriendo retorcidamente-. Tienes que demostrarle a la cocinera lo que le agradeces  las molestias que se ha tomado.
El chico no se movió.
-Venga, hazlo -dijo la Truncbull-. Corta un trozo y pruébalo. No disponemos de todo el día.
El chico cogió el cuchillo y estaba a punto de hundirlo en la tarta cuando se detuvo. Contempló la tarta. Luego miró a la Trunchbull y, a continuación, a la experta cocinera de rostro avinagrado. Los niños del salón contemplaban la escena nerviosamente, esperando que sucediera algo. Estaban seguros de que tenía que suceder. La Trunchbull no era una persona que le diera a alguien una tarta de chocolate para que se la comiera, sólo por amabilidad. Muchos pensaban que debiera estar rellena de pimiento picante, o aceite de ricino, o cualquier otra sustancia de sabor desagradable que hubiera hecho vomitar violentamente al chico. Podría ser, incluso, arsénico, y huvbiera muerto en el plazo de diez segundos. O quizá se tratara de una tarta-bomba y explotara en el momento de partirla, haciendo volar a Bruce Bogtrotter. En la escuela, nadie dudaba que la Trunchbull era capaz de hacer cualquiera de esas cosas.
-No me apetece comerla -dijo el chico.
-Pruébala, mocoso -exigió la Trunchbull-. Estás ofendiendo a la cocinera.
El chico comenzó a la partír un trozo pequeño de la enorme tarta. Separó el trozo. Dejó el cuchillo y cogió con los dedos el trozo pegajoso y comenzó a comérselo muy lentamente.
-Está buena, ¿no? -preguntó la Trunchbull.



-Muy buena -dijo el chico, saboreando y tragando. Se terminó el trozo.
-toma otro -dijo la Trunchbull.
-Es bastante, gracias -murmuró el chico.
-He dicho que tomes otro -ordenó la Trunchbull, con tono totalmente brusco ahora-. ¡Cómete otro trozo! ¡Haz lo que te digo!
-No me apatece otro trozo -dijo el chico.
De pronto, explotó la Trunchbull:
-¡Come! -gritó golpeándose el muslo con la fusta-. ¡Si te digo que comas, come! ¡Querías tarta! ¡Robaste tarta! ¡Ahora ya tienes tarta! ¡y lo que es más, te la vas a comer! ¡No vas a abandonar este estrado y nadie se va a marchar de este salón hasta que te hallas comido toda la tarta que tienes delante de ti! ¿He hablado claro, Bogtrotter? ¿Entiendes lo que que quiero decír?
El chico miró a la Trunchbull. Luego bajó la vista a la enorme tarta.
-¡Come! ¡Come! ¡Come! -gritó la Trunchbull.
El chico cortó muy lentamente otro trozo de tarta y comenzó a comérselo.
Matilda estaba fascinada.
-¿Crees que lo hará? -preguntó en voz baja a Lavander.
-No -le respondió Lavander-. Es imposible. Estará enfermo antes de llegar a la mitad.
El chico seguía en lo suyo. Cuando hubo terminado el segundo trozo, miró dubitativo a la Trunchbull.
-¡Come! -gritó ella-. ¡Los ladronzuelos gritones a los que les gusta comer tarta deben tener tarta! ¡Come más rápido, muchacho! ¡Come más rápido! ¡No queremos estar aquí todo el día! ¡Y no pares como estás haciendo ahora! ¡La primera vez que te pares antes de terminarla, irás derecho a la ratonera, cerraré la puerta y tiraré la llave a la alcantarilla!
El chico cortó un tercer trozo y comenzó a comérselo. Terminó éste antes que los otros dos y, al acabar, cogió inmediatamente el cuchillo y cortó otro trozo. De forma extraña, parecía ir cogiendo el ritmo.
Matilda, que observaba atentamente la escena, no apreció aún signos de angustia en el chico. Si acaso, parecía ir adquiriendo confianza mientras proseguía.


-Lo está haciendo bien -susurró a Lavander.
-Pronto estará enfermo -susurró a su vez Lavander-. Va a ser horrible.
Cuando se hubo comido la mitad de la enorme tarta, Bruce Bogtrotter se detuvo un part de segundos e hizo varias inspecciones profundas. La Trunchbull permanecía en pie, con las manos en las caderas, mirándole airadamente.
-¡Sigue! -gritó-. ¡Acábatela!
De repente, el chico dejó escapar un tremendo eructo que resonó en el salón de actos como un trueno. Muchos de los espectadores se rieron.
-¡Silencio! -gritó la Trunchbull.
El chico cortó otro grueso trozo y comenzó a comérselo rápidamente. Aún no mostraba signos de decaimiento o de querer abandonar. realmente no parecía que estuviera a punto de detenerse y gritar: ¨¡No puedo, no puedo comer más! ¡Me voy a poner enfermo!¨. Aún seguía en combate.
Se estaba produciendo un sutil cambio en los doscientos cincuenta niños que presenciaban la escena. Hasta ahora habían previsto un inevitable desastre. Se habían  preparado para una escena desagradable, en la que el desdichado chico, atiborrado de tarta de chocolate, tendría que rendirse y suplicar perdón y, entonces, verían a la triunfante Trunchbull obligando al jadeante muchacho a engullir más trozos de tarta.
Nada de eso. Bruce Bogtrotter se había tomado ya tres cuartas partes y aún seguía bien. Podría pensarse que casi estaba empezando a disfrutar. Tenía que escalar una montaña y estaba decidido a alcanzar la cima o a morír en el empeño. Es más, se había dado cuenta de los espectadores y de que, silenciosamente, todos estaban de su parte. Aquello era nada menos que una batalla entre él y la todopoderosa Trunchbull.
De pronto, alguien grtó:
-¡Vamos Brucie! ¡Lo puedes conseguír!
La Trunchbull se volvió y rugió:
-¡Silencio!
El auditorio observaba atentamente. Estaba cautivado por la contienda. Deseaban empezar a animar, pero no se atrevían.
-Creo que lo va a conseguír -susurró Matilda.
-Yo también lo creo -respondió en voz baja Lavander -. Nunca hubiera creído que alguien pudiera comerse una tarta de ese tamaño.
-¡La Trunchbull tampoco se lo cree -susurró Matilda-. Mírala. Se está volviendo cada vez más roja. Si vence él, lo va a matar.
El chico iba más despacio ahora. No había duda de ello. Pero seguía comiendo la tarta, con la tenaza perseverancia del corredor de fondo que ha avistado la meta y sabe que tiene que seguír corriendo. Cuando engulló el último bocado, estalló un tremendo clamor en el auditorio y los niños emepezaron a dar saltos de alegría y a vitorear, aplaudír a gritar: ¨¡Bien hecho, Brucie! ¡Muy bien, Brucie! ¡Has ganado una medalla de oro, Bruce!¨.
La Trunchbull permanecía inmóvil en el estrado. Su rostro de caballo había adquirido el color de la lava fundida y sus ojos fulguraban de rabia. Miró a Bruce Bogtrotter, que seguía sentado en su silla como un enorme gusano ahíto, comatoso, incapaz de moverse o de hablar. Una delgada capa de sudor adornaba su frente, pero en su rostro se reflejaba una sonrisa de triunfo.
De repente, la Trunchbull se acercó y cogió la fuente de porcelana vacía que había contenido la tarta. La levantó todo lo que pudo y la dejó caer de golpe en todo lo alto de la cabeza del desdichado Bruce Bogtrotter y sus trozos se desparramaron por el suelo del estrado.



El chico estaba tan atisborrado de tarta, que era casi como un saco de cemento húmendo y no le hubiera hecho daño ni un mazo de hierro. Se limitó a mover la cabeza  unas cuantas veces y siguó sonriendo.
-¡Vete al diablo! -dijo airadamente la Trunchbull, y se marchó del estrado, seguida de cerca por la cocinera.¨
Roald Dahl. Matilda

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Un 21 de abril de 1988 el maravilloso escritor inglés Roald Dahl publicaba -lo que sería con el tiempo- uno de sus libros más populares y recordados -y también mi libro preferido de mi infancia, sin lugar a dudas-, Matilda. Esta niña de cinco años, superdotada, que hacía cuentas matemáticas imposibles y leía libros de Dickens, las hermanas Brönte, Jane Austen, Hemingway y muchos otros escritores ¨ïlustres¨, que tenía unos padres ignorantes que la maltraban, una direcora de escuela terrible, la Tronchatoro, y que además tenía poderes telequinéticos con los cuales podía mover las cosas con sólo pensarlo... hoy se cumplen 25 años de su primera edición y qué mejor que festejarlo que haciendo una torta de chocolate, pero no cualquiera, sino ¨La torta de chocolate de Buce Bogtrotter¨.
Bruce Bogtrotter es un niño de la escuela a la que asiste Matilda, unos años mayor que ella, al que la temible Trunchbull o Tronchatoro en su versión en español, lo obliga a comerse una torta de chocolate enormeeeeee como castigo por haber tenido la osadía de comerse la torta de la direcorta. Muchos recordarán tal vez esta escena por la recordada -y excelentemente bien adapatada debo decír- versión cinemátógrafica que hizo el hilarante actor Danny de Vito, director y actor también de la película en cuestión, en la que hacía el papel del padre de Matilda. Esa escena de Bruce Bogtrotter comiéndose la torta hasta casi reventar es buenísima y hoy en día muy recordada.

Foto: Pilar Larralde Armas

Y tal vez algunos se preguntarán -con mucha razón- ¨ y porqué llama a la torta que hizo ¨Bruce Bogtrotter¨, cuál es la razón, si hay un montón de recetas de tortas de chocolates deliciosas por la web???¨. Y es que la receta no la saqué de cualquier lado, sino de un pequeño libro llamado ¨Roald Dahl´s revolting recipes¨, lo que traducido sería ¨Las recetas revoltosas de Roald Dahl¨, un libro de cocina pensado para que los chicos cocinen ellos mismos, publicado hace algunos años por la viuda del escritor, Felicity Dahl, con recetas inspiradas en muchos de sus libros... Como Charlie y la fábrica de chocolate, James y el melocotón gigante, Los cretinos, El gran gigante bonachón....  Se trata de una torta absolutamente espectacular, que no tiene nada que envidiarle a la de la película, con muy poca harina y muchíiiiiiisimo chocolate, lo que la hace bien húmeda y riquísima, yo les recomendaría comerse una porción porque es muy contundente, aunque es muy difícil controlarse antes semejante torta debo admitír.....

Foto: Pilar Larralde Armas


Foto: Pilar Larralde Armas






Torta de chocolate ¨Bruce Bogtrotter¨

Para la torta
225 grs. de chocolate (la receta no especifica el tipo de chocolate; yo utilizé semiamargo)
175 grs. de manteca (mantequilla) blanda
225 grs. de azúcar
60 grs. de harina 0000 (para pastelería)
6 yemas
6 claras

-Encender el horno a 180ºc.
-Enmantecar un molde para torta de 20 cm. de diámetro, cubrír con papel manteca (valga la redundancia) y volver a enmantecar. Reservar.
-Derretír el chocolate sobre un recipiente a baño María.
-Retirar del fuego e incorporar la manteca (mantequilla) pomada y mezclar hasta unír bien.
-Agregar la harina, el azúcar y las yemas ligeramente mezcladas, mezclando suavemente enter cada adición.
-Aparte, mezclar las claras a nieve e incorporarlas en dos veces con movimientos suaves y envolventes a la mezcla anterior.
-Poner la preparación en el molde y hornear por 35 minutos aproximadamente.
-Retirar del horno, esperar 10 minutos y desmoldar. Dejar enfriar por completo a temepratura ambiente.

Para la cobertura:
225 grs. de chocolate (yo utilizé semiamargo)
225 grs. de crema doble

-Colocar en un bowl el chocolate y la crema, y a baño María a fuego bajo, derretír los ingredientes, mezclando de vez en cuando hasta que esté todo bien integrado. Retirar del fuego y dejar entibiar.
-Cubrír la torta con la cobertura (valga la redundancia) de chocolate y crema, empezando desde el centro de la misma, y esparcír y emparejar con una paleta de cocina. Dejar orear unos minutos antes de servír.

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